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Sé que te sonará muy extraña esta palabra “tepezcohuite”, pero tiene mucha historia y maravillosas propiedades para la piel. Se trata de una mágica raíz de un árbol, un arbusto que los Mayas lo conocían como del “cerro que sangra” y lo consideraban sagrado por la propiedades curativas y regenerativas que encontraron en él y que ahora se lo conoce como el “árbol de la vida”.

El tepezcohuite es un maravilloso regenerador del cutis, por sus micronutrientes como zinc, cobre, manganeso, hierro y otros. Aplicarlo con frecuencia vuelve a tu piel resistente por la importante protección celular que aporta.

Hoy en día encontramos el tepezcohuite en la industria farmacológica y cosmética por sus funciones antioxidantes poderosas, que gracias a los flavonoides y taninos que contiene hace que la piel recupere y conserve sus características de juventud.

Este mágico componente natural lo podemos encontrar en cremas, tónicos, mascarillas o simplemente puedes hacer tu propio elixir de belleza, de acuerdo a las necesidades de tu piel.

Por ejemplo, una mascarilla ideal para nutrir la piel y que podemos preparar en casa, la obtenemos al mezclar tepezcohuite en polvo, más una cápsula de vitamina E, más tónico o agua de rosas, hasta formar una pasta suave; colocarla por 20 minutos serán suficientes para tener una piel nueva.

Es muy interesante rescatar conocimientos ancestrales que se conocen de generación en generación y aprender de sus propiedades para lograr belleza y juventud en la piel, de forma natural y saludable.

La actriz Salma Hayek nos ha contado su secreto de belleza: el Tepezcohuite. Ella dice que lo usa siempre, conservando su piel joven y lozana, además es el componente principal de su línea de cuidado facial.

Anímate a conocer y experimentar las cualidades de esta mágica raíz en tu piel.