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A través de mi experiencia profesional, uno de mis objetivos ha sido encontrar fuentes de belleza auténtica. Por muchos años he buscado la armonía y el encanto en todo lo que me rodea. Los cánones pre establecidos y los ideales de belleza impuestos por la tendencia y la moda, crean rasgos y formas determinadas que no existen y que por lo tanto no son reales.

He descubierto que todos los rostros en todas sus formas, son bellos, pero ¿qué es lo que hace hermoso a un rostro? ¿De dónde nace esa belleza que sale a través de la piel?

Día a día se dibuja en el rostro nuestra forma de ser: las actitudes, el lenguaje, los sentimientos más frecuentes son los que van creando una expresión que se marca y se muestra en nuestra fisonomía.

Empecé a observar que hay momentos que me siento especialmente bella, mis ojos son más expresivos, mi piel se aclara y toma una expresión vivaz, la piel se vuelve más firme y hermosa.

Más allá del maquillaje, el peinado y la ropa que lleve puesta, son momentos en que he sentido la plenitud de la belleza, una expresión en mi rostro que va más allá de la apariencia física y que se irradia de una manera fascinante.

Esta experiencia me llevó a preguntar a varias mujeres con estilos de vida diferentes, tanto a sofisticadas y exitosas ejecutivas como a amas de casa y mujeres en general, incluso a mujeres en situaciones de vida vulnerables muy difíciles y desoladoras.

Les he preguntado, ¿cuál ha sido el momento de su vida en que se han sentido más bellas y especialmente hermosas?

 

Elegí algunas de sus respuestas:

Emma

“Cuando tuve en brazos a mi hijo, sentí que Dios me había dado la posibilidad de dar vida, y di a luz un ser perfecto” Vi que mi rostro era diferente, había más armonía, mi piel irradiaba vida, y me senti mas hermosa que nunca”

 

Madison

“Cuando estaba embarazada, porque a pesar de que engordé y aparecieron estrías en mi piel, cada estría era una victoria” Fue entonces cuando me sentí realmente hermosa.

 

Andrea

“Cuando mi hijo me abraza y me acaricia, la ternura de sus ojos me hace sentir la mujer más bella del mundo”

 

Sara

“Cuando mi esposo me mira, veo que sus ojos se iluminan y para él soy una joya jamás antes vista. Me siento hermosa porque siento que para él soy única”

 

Gloria

“Fui la primera de mi familia en graduarse en una prestigiosa universidad, vengo de una familia de escasos recursos y soy afroamericana en una sociedad que aún discrimina. Cada vez que recuerdo que logré hacerlo y que mis sueños se hicieron realidad, me siento hermosa. Es una belleza especial que me hacer sentir segura y fuerte y sé que todo lo que me propongo es posible”

 

Susana

“Cuando canto y mi voz la escucha mucha gente, en el escenario siento la belleza total, mi voz es capaz de transmitir mensajes positivos y alimentar el espíritu de quien me escucha. Ese momento experimento una belleza indescriptible”

 

En cada respuesta existe un denominador común capaz de generar la verdadera belleza y es el “amor”, cada mujer que respondió a mi pregunta sonrió y la expresión de su rostro era auténtica belleza, aquella que solo se experimenta desde el corazón, donde se origina el autoestima y el amor a uno mismo, capaz de transformar, crear y generar rostros bellos.